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Estrenamos la ruta de «La Sal»

No me hubiera imaginado nunca una aventura tan salada para estrenarse y probar en alta mar. La Ruta de la sal del pasado Marzo 2018, fue nuestra primera regata de altura. Nuestra primera regata para todo, para probarnos a nosotros mismos y la comida de Kapitana.

 

La regata de la sal, es de hecho la regata de altura más importante y con mayor asistencia de todo el mediterráneo. Su historia curiosamente une también un gran ingrediente de la cocina con la navegación. “La Ruta de la sal” une mar y cocina, une mar y disfrute por la navegación y la buena mesa.

 

En Mayo de 1846, a causa del bloqueo impuesto a Barcelona por los ejércitos carlistas durante “La Revolta dels Mariners”, se produjo una escasez de sal que puso en peligro a la ciudad condal.

Un conocido hombre de negocios barcelonés tuvo la original idea de convocar a los más afamados navegantes del momento y presentarles un desafío: pagaría los servicios de transportar sal de las Salinas Pitiüses a El Garraf (Barcelona) pero en función del orden de llegada. Los primeros en llegar cobrarían en oro, pero los últimos quizás ni siquiera podrían pagar los salarios de los marineros.

Trece embarcaciones se presentaron al desafío. La primera en llegar fue el “Halcón Maltés“, una goleta de Baltimore de 32 m. de eslora y patroneada por el griego Andreas Potrus, seguida del jabeque “Jerba” y del bergantín “Arrogante”.

 

A partir de  1989, ANAM puso en marcha la primera edición deportiva de La Ruta de Sal desde el puerto barcelonés de Port Ginesta hasta Las Pitiüses. En esta primera regata participaron 36 embarcaciones.

 

Desde 1990 hasta ahora, el número de participantes ha ido aumentando, constituyendo un verdadero fenómeno sociológico entre los aficionados de nuestro país: de las 136 embarcaciones de 1992, hasta alcanzar la cifra récord de más de 300 en el año 2000, cifra que desde entonces se repite cada año, llegando a tener 2000 participantes en el 2018.

 

La Ruta de la Sal moviliza cada año más de 2000 regatistas y una flota variopinta de embarcaciones surca el mediterráneo para conmemorar las travesías del siglo pasado en busca del Oro Blanco: ¡La sal de la vida!

 

La Ruta de Sal no es una regata fácil. Las travesías son largas y la fecha en que se realiza es una época del año meteorológicamente complicada. Esto le da el encanto de la aventura y el aliciente de que el hecho de clasificarse es ya de por sí una victoria.

 

Nuestra victoria desde el “gota del Rocío” fue mayúscula, conseguimos llegar a Sant Antoni de Portmany, pasando grandes dificultades. El inicio de la regata fue emocionante, vivir la complejidad de una salida de regata es emocionante. Estábamos casi sin viento y una de las embarcaciones, nos tapó en el justo momento de la salida el poco que teníamos. Así que empezamos casi en la cola de regata. Nuestra dirección y apuesta por parte del Capitán fue hacia el norte y esperar a que rolase el viento para bajar rápidamente. Las primeras horas de navegación fueron de disfrute, vientos que nos permitieron navegar con cierta facilidad y tranquilidad. Porque aunque la ruta de la sal es una regata, nosotros íbamos por supuesto a disfrutar de la gente, de navegar  y del mar. Pudimos realizar comida, en este caso ligera y la tarde poco a poco se fue echando. Con un atardecer y una salida de luna espectacular, poco a poco marchamos a dormir. Se organizaron las guardias. Y todo el equipo fue cumpliendo su tiempo. He de decir, que lamentablemente, aquí la que escribe se puso “bien malita” y todo el equipo cuido de mí, sobre todo ese ángel de la guarda que tiene el “gota del Rocío” que se llama Montse. Tuve mala pata, incumpli varias normas que me tengo puestas para no marearme (esto lo contaré otro día) y por supuesto el mareo fue tremendo. Acabe en camarote haciendo un gran ejercicio mental “antimareo” y por supuesto de dejar al resto del equipo trabajar.

Mi alegría fue cuando por lo menos ellos pudieron tomar el “caldo” que habíamos llevado para mantener el estomago caliente y ¡que rico les supo¡, ellos pudieron cenar algo, porque ya el mar presentía lo que se avecinaba y “el gota” ya no estaba tranquilo.

 

Llegaron los fuertes vientos de poniente. Más puntuales imposible, tal y como el parte había anunciado. 3:00 am. Y eso ya empezó a ser una locura. Había estado en grandes tormentas y roladas de viento en el mar. Pero no me esperaba esto en la regata y verdaderamente fue una experiencia muy dura. El mar bravo, el capitán al frente y los más experimentados del equipo ayudaron en todo momento. PONER LOS NOMBRES….. Tuvimos anécdotas, uno a uno todos acabaron mareados, (yo ya llevaba horas) hasta llegar al capitán, debe ser que el mareo también se contagia.

 

Nos pasó de todo, la baliza se mojo y no dejo de sonar durante horas. La radio no funcionaba correctamente y no se pudo avisar. Tampoco nos localizaron y casi estamos a punto de recibir la visita de guardacostas. Pero afortunadamente el capitán se hizo con el barco, a pesar de varias problemas con las velas y de unas piezas del motor, que nos impidieron encender motor.  Los pantocazos eran impresionantes y el gota aguanto como un campeón. La tormenta fue amainando y llegamos a la costa de Ibiza sobre las 14:30 del sábado.

Llegamos y fue todo un mérito,cuartos de nuestra categoría, casi hacemos podio. No pudimos arrancar motor y nos tuvieron que remolcar. El gran alivio, fue saber que todos estábamos bien, aunque mareados y muertos de cansancio. Venia lo mejor, reponernos.

 

En nuestra casa El “Gota del Rocío” amarramos y después de la tremenda noche, por fin, pudimos disfrutar de una gran comida y por supuesto de una tarde de descanso. Estrenamos ya en Ibiza parte del menú que llevamos para probar, comida tradicional. Verduras, escalibada y cebolla caramelizada, Guisos de ternera y manitas de cerdo. Comimos, bebimos  y como el descanso del guerrero el equipo fue a dormir merecidamente.

 

“La 31 edición de La Ruta de la Sal será recordada como una regata difícil con grandes complejidades tácticas”

 

Algunos medios hicieron este resumen:” Llegar a Sant Antoni de Portmany no fue fácil. Más bien todo lo contrario. Los fuertes vientos de Poniente que afectaron a esta zona del mediterráneo durante los días en los que se celebró la regata, prácticamente desde las últimas horas del día 29 de Marzo al 1 de Abril del 2018, convertidos a partir de la madrugada del día 31 de marzo en un potente temporal con vientos – SO/O – que superaron los 50 nudos y mar muy formada que, de hecho, afectó a todo el Mediterráneo occidental, complicó muchísimo la navegación, convirtiendo a la 31 edición de La Ruta de la Sal en una regata intensa, cargada de emociones y méritos deportivos solo apta para auténticos expertos en la navegación de altura”.

 

la Regata La Ruta de la Sal es una regata que se celebra todos los años en Semana Santa. La de 2018 es la edición número 31. Es una regata muy popular para armadores y tripulaciones amateur. Se celebra todos los años desde 1989 durante la Semana Santa ya que es cita obligada para viajar a Ibiza en estas fechas (del martes 27 de marzo o el miércoles 28 o el jueves 29 hasta el domingo 1 de abril de 2018)

Se trata de un evento lúdico-festivo-deportivo ideal para disfrutar de unas fantásticas vacaciones de Semana Santa distintas y divertidas, participando de tripulante en una regata. Si os apetece probar, realmente no es necesaria experiencia.  El patrón y otros tripulantes con experiencia te enseñarán todo lo que necesitas saber.

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